28 nov 2011

La enseñanza de las humanidades

La dificultad con que nos tropezamos en la discusión actual sobre el papel de las humanidades en la educación secundaria radica en que no sabemos muy bien cuáles han de ser sus contenidos. Los studia humanitatis se remontan a la Italia del siglo XV para referirse al estudio del griego y el latín -gramática, retórica, poesía, la historia, preferentemente la llamada historia sagrada y la de Roma- y la filosofía moral que se desprende de aquellas culturas. El supuesto que subyace es que la antigüedad clásica representa el paradigma cultural al que ha de aspirar el ser humano para alcanzar su dignidad plena. En consecuencia, educar a ser hombres cabales supone transmitir un conocimiento profundo del mundo griego y romano.

Es un mensaje que tuvo ya difícil acomodo en el momento en que surge, y sin duda tiene un encaje todavía más peliagudo en el nuestro. Que la realización de lo humano hubiese cuajado en culturas aún no iluminadas por la revelación no era fácilmente asumible por el mundo cristiano. De ahí que un humanismo consecuente fuera muy minoritario y casi exclusivo de Italia. Maquiavelo fue, sin duda, su representante más conspicuo, convencido de que la decadencia de Roma se debió a la expansión del cristianismo, así como no dudaba que los Estados Pontificios eran el enemigo principal de la nación italiana. El humanismo se salva, tanto en Italia -Giovanni Pico della Mirandola, Lorenzo Valla- como sobre todo al norte de los Alpes -Erasmo es, sin duda, su mayor valedor- porque sabe vincular la admiración renacida por lo griego con la esperanza, al volver a sus fuentes griegas, de una renovación del cristianismo. Erasmo publica la traducción del griego al latín del Nuevo Testamento en 1516; la Biblia Complutense, detenida por la Iglesia, no aparece hasta 1522.
Las humanidades logran implantarse como conducto renovador del cristianismo, pero aun así, más allá de la función propedéutica que tenían asignadas desde siempre, no encuentran ajuste en la enseñanza universitaria. Se mantienen las tres facultades de teología, derecho y medicina hasta el siglo XVIII, cuando en las universidades más abiertas aparece una cuarta facultad, la de filosofía, que incluye todos los demás saberes, desde las ciencias naturales -
filosofía natural- a las distintas filologías y la historia. Las humanidades no adquieren rango universitario hasta el siglo XIX, el siglo glorioso de la filología y la historia.

Si en el Renacimiento las humanidades convergen en la reforma del cristianismo, dándole nueva vida, en el XIX constituyen el basamento ideológico de las nuevas naciones. Italia, primero; luego, Francia, Inglaterra y, finalmente, Alemania tratan de edificar una identidad nacional, recurriendo al mundo clásico. Las humanidades, que se centran en el aprendizaje del griego y el latín, como punto de partida para conocer la literatura y la historia de Grecia y Roma, constituyen, junto con el conocimiento de las ciencias naturales, la base de la educación de la élite dirigente. A finales del XIX, en la Europa más desarrollada nadie podía ingresar en la universidad sin un conocimiento notable de las lenguas clásicas y de las matemáticas y la física. En estos saberes se sustenta la idea de hombre superior que el europeo tenía de sí mismo. Su grandeza se remontaría al mundo griego, la plenitud de lo humano, del que se siente digno sucesor.

Justamente, en esta herencia fundamenta su misión de expandir el humanismo por todo el planeta. El estudio de las humanidades reconcilia así el nacionalismo con el universalismo que define a la Europa anterior a la Primera Guerra Mundial.
Un siglo más tarde el panorama ha cambiado por completo. La educación ya no es privilegio de una clase dirigente, sino un derecho de todos. Los saberes, más que señas de identidad de una élite, social y económicamente independiente, son útiles de trabajo para ganarse el sustento. La universidad ha dejado de ser el recinto donde se prepara una minoría al servicio del Estado o al de unas pocas profesiones liberales, juristas y médicos, para convertirse en una escuela profesional de masas, que reparte unos títulos académicos que sólo se justifican si sirven para abrir las puertas del mercado laboral. Y éste reclama tan sólo conocimientos técnicos, provenientes de las ciencias naturales, o del derecho, la economía y la administración. Mientras que se mantuvo la idea, tanto del valor paradigmático de la cultura grecolatina como de que éramos sus legítimos sucesores, las humanidades no necesitaban de ulterior legitimación, pero hoy sólo una minoría de europeos las comparten. El hecho es que el griego y el latín han quedado reducidas a lenguas de especialistas, como lo son el hebreo, el árabe, el sánscrito o el chino. Y larga sería la disputa sobre qué lengua entre ellas es la más preeminente.
Europa sabe ya que el destino del planeta no es llegar un día a ser todos como nosotros; más bien el desafío consiste en encontrar un hueco en un mundo que ha trasladado el centro de poder a América y está haciéndolo a Asia.

Así las cosas, parece una batalla perdida tratar de conservar una tradición europea, vigente hasta el último tercio del siglo XX, que centraba la enseñanza media en el estudio de las lenguas clásicas y de las ciencias naturales. Mientras que estas últimas requieren más tiempo y dedicación -nadie discute el papel decisivo de la ciencia en cada vez más ámbitos de la vida social y económica, hasta el punto de que el desarrollo de un país en buena parte depende del nivel científico que haya alcanzado-, los estudios clásicos han quedado reducidos a una especialidad más, entre otras lenguas y culturas concurrentes, lo que no puede dejar de reflejarse en la enseñanza media. Desde luego que esta ruptura significa un corte de enorme transcendencia sobre el que no se ha meditado lo suficiente, pero se ha efectuado, y de hecho cada vez son menos los que se angustian ante la barbarie que se aproxima.

Pero, si no cabe dar vuelta atrás, tampoco resulta fácil suprimir de un plumazo las humanidades. Habrá por lo menos que enseñar a la juventud la propia lengua y, pese al prejuicio en contrario, se puede hacer bastante bien sin el latín. Pero no basta, aunque ya hubiéramos ganado mucho si la enseñanza media acostumbrase al alumnado simplemente a leer y a expresarse por escrito. Una vez en posesión de la propia lengua, es preciso dominar el inglés, la lengua de comunicación internacional que hoy sustituye al latín, además de alguna otra lengua importante de una Europa unida, en la que irán en rápido aumento los contactos entre los distintos países. Como no se puede aprender todo al mismo tiempo -el saber sí ocupa lugar y tiempo-, no cabe otra opción que adelantar el calendario 2.000 años y asumir que los clásicos que tenemos que enseñar en las escuelas son los escritores, científicos y pensadores de los siglos XVI al XIX, que escriben en español, en inglés, en francés o en alemán. El que termine el bachillerato ya no podrá leer a Sófocles en griego, como se exigía en la Alemania o la Inglaterra de finales del XIX; nos tendremos que conformar con que pueda leer a Shakespeare en inglés o a Cervantes en español.

Mayores dificultades presenta la enseñanza de la historia, al encontrarse hoy en un rápido proceso de reestructuración. Con grandes esfuerzos estamos saliendo de unas historias nacionales, instrumentos ideológicos de los nacionalismos estatales, diseñando una historia de Europa que, pese a que tampoco se verá libre de desviaciones ideológicas, sirva por lo menos a la construcción de una sociedad europea. Hasta ahora la enseñanza de la historia pretendía sobre todo afianzar el sentimiento nacional; en el nuevo contexto político-económico que estamos construyendo, Europa -no los Estados, y menos las regiones- es la dimensión propia de la historia que hemos de enseñar en los colegios.

Si el problema de las lenguas, las modernas, y el de la historia, la de Europa, se dejan, en principio, encauzar, el obstáculo mayor radica en transmitir una idea del hombre, que es, justamente, el núcleo fundamental de la enseñanza de las humanidades. Y ello, por dos razones. En primer lugar, vivimos en sociedades que se caracterizan por un pluralismo ideológico, y son varias las ideas de lo humano -religiosas, humanistas o científicas- que compiten entre sí. No era ésta la situación en la cristiandad o en el siglo XIX, con el nacionalismo como elemento integrador. En segundo lugar, porque el Estado democrático de derecho que preceptúan nuestras constituciones es aconfesional, es decir, ajeno, no sólo a cualquier religión, sino también ideología o cosmovisión. Su neutralidad ideológica es un requisito esencial de nuestras libertades. Nos topamos así con la paradoja de que el Estado, al organizar la educación, incluso dictando sus contenidos, desempeña un monopolio educativo para el que su neutralidad ideológica le incapacita. No hay forma de educar -de ahí que las humanidades sean imprescindibles sin un proyecto de hombre que incluya una escala de valores; pero no tenemos uno, sino varios, muy diferentes y hasta contradictorios. No cabe, por tanto, otra solución que centrar la educación secundaria en explicitar las concepciones religiosas, humanistas y científicas más extendidas en nuestra cultura común europea, mostrando las virtudes de la tolerancia y de la convivencia en paz de los que son, quieren y tienen todo el derecho a ser diferentes.
Ignacio Sotelo es catedrático excedente de Sociología.

Insta Narro a universidades a no descuidar enseñanza de humanidades

José Narro Robles, rector de la UNAM durante el II Encuentro Internacional de Rectores Universia. ARCHIVO
o Piden retomar las disciplinas esenciales para el desarrollo integral del ser humano
El rector de la UNAM pide conjugar ciencia y humanidades para 'avanzar en la dirección pertinente'
GUADALAJARA, JALISCO (04/JUN/2010).- Ni la llamada ‘Economía del conocimiento’, ni ‘la sociedad de la información’, pueden ofrecer una respuesta a los problemas del mundo contemporáneo si es que estas no se hacen acompañar de las humanidades, del arte y de la cultura, advirtió el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles: “Si acaso pensamos de esa manera, vamos a tener un mundo de tecnología que va a seguir reproduciendo muchas de las deficiencias que tenemos en la sociedad contemporánea. Si queremos realmente avanzar en la dirección pertinente, tenemos que incluir, por supuesto a la ciencia, ni duda cabe, por supuesto la educación superior, pero tenemos que incluir a las humanidades, al arte y a la cultura”. Adujo que un mundo que pretende resolver sus problemas solamente a través de la ciencia, de la economía, de la tecnología o de los desarrollos, es una sociedad “que tarde que temprano” va a tener que regresar a rescatar las disciplinas que ha dejado de lado: “O lo más probable –predijo el rector de la UNAM- no va haber una sociedad que pueda hacer eso, porque siempre habremos muchos en esas sociedades que estaremos recordando
que la poesía, que la filosofía, que la historia, que las bellas artes, la pintura, el teatro, el cine, etcétera, etcétera, son esenciales para el desarrollo integral del ser humano”. Narro Robles agregó que dichas actividades son “esencialmente humanas” y “profundamente trascendentes” para la función social que desarrollan las universidades. Para saber. La economía del conocimiento o economía basada en conocimiento (EBC) se caracteriza por utilizar el conocimiento como elemento fundamental para generar valor y riqueza por medio de su transformación a información. En las últimas décadas, la inversión en capital intangible ha crecido considerablemente. En esta economía del conocimiento se estructura un nuevo patrón industrial de desarrollo donde surgen nuevas industrias (software y telecomunicaciones) y las viejas se ven rejuvenecidas por la aplicación productiva de las nuevas tecnologías.

Posteado por: Cecilia Cortés Cabal, Itziar Micaela Andrade

Creencias en la educación= sociedad del mito

Una de las características de la cultura mexicana es su irrealismo mágico. De alguna manera, los mexicanos tenemos una ilusión o fantasía compartida. Creamos en nuestra imaginación, en nuestras palabras, en nuestros discursos un país que no existe. Vivimos esta ilusión y no nos permitimos mirar con detenimiento, que lo que hacemos es perpetuar un sueño con poco sustento. Ni tenemos una buena democracia, tampoco una buena economía, tampoco un buen sistema educativo.
Comparativa educativa Canada, USA y México.
Aunque los tres países que conforman América del Norte están físicamente cerca, México no es más que un país diferente al de sus vecinos del norte. México tiene una historia diferente y por lo tanto una cultura diferente y formas de hacer y ver las cosas. Muchas personas han asumido que las cosas son lo mismo "al sur de la frontera", con consecuencias a veces graves. El mexicano, sus creencias, expectativas y códigos de conducta personal y social son tan diferentes como para ser de un mundo diferente. (O como el extranjero lo ve, ustedes son de otro mundo).
Holt-Reynoldsi presento tres posturas a cerca de la educación en México (1997-2002)
* Creencias sobre el aprendizaje a los alumnos. Motivación e interés. Mientras que los maestros pueden ser más o menos interesantes, la motivación fue en gran parte una función de la disposición del estudiante para tratar de cooperar.
* Creencias Acerca de las funciones docentes de enseñanza. Holt-Reynolds predijo que muchas veces que los futuros profesores que creen que los alumnos están entusiasmados con el objetivo de la materia, los estudiantes estarían más interesados en trabajar más duro y por lo tanto, aprender más. Por lo tanto, el personal docente debe tener conceptos claros y mas relevantes que sus movimientos de instrucción
* Creencias Acerca de Actividades Estudiantiles. Los futuros maestros que consideran las tareas académicas y actividades menos críticas
para el aprendizaje como el texto oral o escrito. Cualquier otra actividad como
escuchar conferencias o talleres de lectura puede ser visto como "adornos" para el docente.
“Algo qué hacer si hay tiempo, pero no se hace crítica para el aprendizaje”

Creencias en la educación.

¿Qué nos hace pensar y actuar como lo hacemos? Muchas veces nos encontramos emitiendo opiniones de lo que en otras ocasiones, tras una reflexión, no concordamos con ellas. En algunas ocasiones, nos damos cuenta de que no estamos seguros de lo que creemos sobre alguna cuestión controvertida; en otras, tenemos creencias muy sólidas sobre temas sociales importantes, sin estar conscientes de dónde emergieron esas creencias o por que las tenemos.
Este es un campo que ha adquirido mucha relevancia en las últimas décadas y que se ha integrado al ámbito de la investigación, especialmente por sus consecuencias. Tomemos por ejemplo a dos alumnos de una clase de álgebra que dialogan tras tener un examen o una prueba. Uno de ellos dice "bueno, yo no soy bueno para las matemáticas, porque en mi familia son todos pésimos para los números". En este caso, la creencia implícita es que el éxito en el manejo de los números es un tema genético. Ahora veamos la respuesta del otro alumno: "A mí, al principio me costaba, pero cuando comencé a asistir al laboratorio de matemáticas entendí bastante más y me ayudó a mejorar muchísimo". En el caso de este otro alumno, la creencia fundamental es que el éxito depende más del esfuerzo que de la habilidad, y que ésta puede variar en la medida que varía su esfuerzo.
En mi propia experiencia he asesorado a docentes para que administren el tema de las creencias como una plataforma básica para el aprendizaje. Desde el punto de vista sistémico, las creencias derivan desde la identidad, es decir, aplicado a este ejemplo, desde el quién soy que contiene en forma subyacente cada persona. Si la identidad es deficitaria, las creencias derivadas también lo serán como consecuencia de la determinación que ejerce la identidad sobre las creencias. Si un alumno se entiende a sí mismo como un "tonto", las creencias derivadas reforzarán esta actitud de "tontera" y, a su vez, dichas creencias ejercerán un impacto sobre las capacidades que crea tener cada individuo.
Por ello, es altamente recomendable que los docentes le otorguen importancia a este fenómeno. Es tanto o más importante que el estudiante comprenda y aclare sus teorías implícitas antes de proveer de conocimientos y estrategias. Una de las razones más poderosas para esto es que los estudiantes con distintas creencias implícitas difieren en cuanto a su voluntad para utilizar estrategias durante el aprendizaje. Otra razón poderosa es que las diferencias de creencias se manifiesta en distintos modos de pensar y razonar. Los supuestos ocultos o invisibles que subyacen en nuestro pensamiento y conductas ejercen una influencia y un impacto muy fuerte.
Si las estrategias actuales se orientan a las competencias, tal vez la más relevante es entender las propias creencias respecto a sí mismo, a qué es importante y qué no y por qué. Este es el primer paso para formar personas con pensamiento crítico y capacidad de autoregulación.
Planteo esta temática en el ámbito de la formación académica, pero quiero agregar que es un tema pertinente no sólo en este ámbito, sino que también al interior de la formación familiar, y en el ámbito laboral (especialmente cuando se está realizando capacitación directa o indirecta), en el
coaching, en el proceso terapéutico, en la formación universitaria, en los círculos de calidad, en los programas de emprendimiento, en el manejo adecuado de personas "vulnerables", etc.
El rol esencial de las creencias en la educación. Enviado por Grupo Mirada Sistémica el 02/03/2008 a las 22:38 Etiquetas: aprendizaje Educación psicología.

8 nov 2011

mapas yose


Cecilia Cortés Cabal

CIENCIA SIN SESO,
LOCURA DOBLE

Marcelino Cereijido
En este quinto capítulo el autor nos habla de los capítulos anteriores en lo que nos ha tratado de mostrar de forma actual de que la ciencia es un producto de un largo proceso histórico de estira y afloja entre empirismo, racionalismos, posiciones teológicas, invasiones de pueblos con visiones del mundo, que no han llegado a estar de acuerdo sobre qué es la ciencia y qué es conocer; pero esto puede dar la impresión de que en ciencia todo vale, mas esto no es así, una rama de la filosofía que es la epistemología se ocupa de analizar de manera específica analizar la naturaleza, la generación y la validación del conocimiento.
Los epistemólogos venían de la filosofía y quisieron poner limite a la invasión de pensadores que analizaban la economía, la sociedad, la historia, la personalidad y el lenguaje con pretensiones científico-filosóficas (Marx, Darwin, Freud y otros escandalizaron a epistemólogos y a quienes no lo eran) los epistemólogos se dieron cuenta que no estaban solos en las discusiones filosóficas, participaban en polémica científica y echaban mano de argumentos sociales, políticos, económicos, psicólogos y epistemológicos en debates que siguen ocurriendo y que han tenido tres consecuencias: a)comprensión del proceso mediante el cual se genera conocimiento; b)sacudimiento a la confianza en el conocimiento científico; y c)desbordamientos de lemas y consignas anticientíficos.
Los científicos se sienten seguros y a gusto con el conocimiento que les brinda su esencia, con gala de una incauta omnipotencia y dando por sentado que los epistemólogos están inventando “peros” intrascendentes, que no conmueven el edificio científico. La realidad en sí misma es indecible, incógnita e ininteligible.
El observador ha cobrado importancia y en estos momentos hay quienes llegan a preguntarse cosas que en otros siglos hubieran parecido lunáticas.
La filosofía, la ciencia y el arte son órganos de carne y hueso y la cultura parece ser un producto biológico. El filósofo Nicanor Ursúa nos dice que con la aparición de las teorías evolucionistas el ser humano ha tomado conciencia de su procedencia evolutiva, la biología se esta convirtiendo en ciencia “determinante” para interpretar al ser humano, su comportamiento y cultura, sin tomar en cuenta factores y experiencias reduciendo todo a factores biológicos.
Marcelino Cereijido nos dice que algunos científicos pueden darnos algunas definiciones a que se refiere una hipótesis científica y de como se valida o se refuta, “hipótesis” es modelo teórico que podemos comprobar, “validación” el contenido de nuestro papel en el cual demostramos los experimentos que hicimos, “refutación” el contenido del papel de un competidor que realiza un experimento que habíamos omitido y que demuestra que estamos equivocados, “irrefutabilidad” la propiedad que irá teniendo nuestro modelo a medida que mas colegas publican resultados que la apoyan y no hay nada que la contradiga, confirmación “el estado que alcanza nuestra hipótesis. Los científicos suponemos que ahí-afuera hay una verdad que coincide con nuestros modelos explicativos y el único limite es el principio de incertidumbre.
El autor nos dice que una de las características centrales de la ciencia es su sistematización y que los investigadores solo se atienen a la coherencia interna del conocimiento en su campo particular y que los biólogos solo han investigados los detalles diversos de aspectos de la vida; ignorándose mutuamente, pero estando al tanto de los desarrollos mutuos, solo cuando es necesario crean una interdisciplina para evitar algún conflicto y encuentran una manera de explicar lo que está sucediendo.
También nos dice que los investigadores son epistemólogos de entrecasa, pero que los verdaderos epistemólogos serios hilan mucho más fino; Karl Popper, señaló que una hipótesis que va fortaleciendo a medida que, basándose en las predicciones de dicha hipótesis, más y más investigadores encuentran hechos que la apoyan, mas nunca se pueden demostrar absolutamente puesto que debe basarse en postulados, en principios… que pueden tirar por tierra algún genio que cambia la concepción del mundo y que modifican o destruyen alguno de los postulados en que se basaba la hipótesis. También Popper señaló que para ser científica, la hipótesis en cuestión tiene que dar lugar a estudios que la puedan tirar abajo, demostrar que es falsa.
Marcelino Cereijido nos dice que Imre Lakatos dice que ninguno de los criterios de Popper es valido y desarrollo el argumento de que una teoría refutada no es necesariamente falsa; pues la refutación misma podría resultar falsa. Kuhn nos dice que contrariamente a lo que se venia suponiendo de la ciencia no se ocupa de la verdad ni de la realidad, sino de paradigmas; un paradigma es arecido a lo que llamábamos “una forma de ver las cosas”, lo cual no solo implica una hipótesis, sino un enfoque, una posición, y hasta una manera de operar. Cuando un paradigma se impone, la comunidad científica acepta lo que encaje en dicha visión de las cosas, no solo rechaza los datos e ideas que lo contradigan y las preguntas inoportunas, sino que llega a perseguir a quienes presenten ideas o hechos discrepantes.
Para Kuhn, habar de “verdad” no tiene sentido, pues una proposición es “científica” o deja de serlo cuando así lo sanciona el “establecimiento científico”.
Nos resulta restringirnos a tres puntos: a) Pensadores que afirman que la verdad no existe, o como Paul K. Feyerabend, que asegura que cualquier proposición es científica, b) Surgimiento de pensadores que adoptan una posición parecida a la de Feyerabend; como Gorgias de Leontini que sostuvo que nada existe, si existe no lo podemos saber y que en el remoto caso que exista y lo sepamos no se lo podríamos comunicar a nadie, posiciones tales como: I) El escepticismo, posición de quienes después de haber examinado todo prefieren suspender todo juicio, y encuentran el sentido de su existencia en la negación y el aislamiento. II) El agnosticismo, que sostiene que la razón humana y el conocimiento desembocarán en una total ignorancia, pues a lo sumo llegaremos a formarnos un maravilloso cuerpo de conocimientos, entre los cuales, uno de los últimos nos convencerá de que todo ese cuerpo gira en el vacío y que la verdad nos sigue eludiendo. III) El cinismo, escuela de pensadores a quienes las cosas del mundo les son indiferentes. IV) El relativismo, que rechaza la verdad absoluta y declara que la validez de un juicio depende de las condiciones y circunstancias en que es enunciado y que puede derivar en el subjetivismo y luego en el escepticismo radical. V) El nihilismo, dogmatización del escepticismo, o sea la negación de la posibilidad de conocer. VI) El solipsismo, posición en que desemboca el idealismo metafísico que, tras convencerse de que todo ese cuerpo de conocimiento se alberga a lo sumo en nuestra cabeza, niega la existencia del mundo externo.
El autor nos dice que después viene Ludwig Wittgenstein para convencer que el conocimiento no es más que una estructura gramatical, no la realidad–de-ahí-afuera en sí… Por eso los filósofos que sostienen estas posiciones dicen cosas como: “La ciencia absoluta constituida en mí y por mí, vale solo
para mí. Sin llegar al extremo el físico químico y filósofo Michael Polanyi señala que en todo acto de conocer hay una contribución personal de quien conoce a lo que conoce, pues en dicho acto entran la atención que pone, su preparación previa, su entrenamiento, su perspicacia, las claves que detecta inconscientemente, el peso que da a al dato probabilístico; por lo cuál concluye que todo pensamiento es personal y que es imposible separar con un corte neto de lo objetivo de lo subjetivo. Polanyi acepta que manejen un amplio denominador común como para entenderse.
c) En la primera mitad de este siglo Robert King Merton realizó observaciones de la ciencia y su sociología que tuvieron dos defectos dos efectos principales. Para explicar el segundo efecto, necesitamos introducir dos puntos: 1] Supongamos que el paradigma de que la tierra es el centro del universo hubiera triunfado, tal como exigía la iglesia, no hubiera significado que, en verdad, la Tierra es el centro del sistema planetario. 2] El segundo efecto de las contribuciones de Merton, es que hoy muchos confunden ciencia como sistematización del saber, con la investigación y su sociología o, peor aún, con el fragor político/económico a que da lugar.
Marcelino Cereijido nos dice que muchas veces los intelectuales encuentran un cristal a través del cual pueden mirar el mundo, se embelesan con el nuevo juguete al punto de ignorar todo lo demás, y de ahí pasan a “explicar” el mundo con desparpajo, tal y como lo hacen algunos cuando aprenden dos o tres conceptos de marxismo o alguna idea keynesiana. No se puede negar que la visión del mundo que tenemos resulta de una construcción social, pero eso no significa que la investigación y el saber sean una simple consecuencia de negociaciones y compromisos, o de paradigmazos impuestos por mafias académicas.
La palabra ciencia se ha utilizado en varios contextos y uno de sus aspectos han sido motivos de análisis y reinterpretaciones, de este modo las expresiones “ciencia”, “conocer”, “pensar”, “saber”, “verdad” no son unívocas sino análogas y ambiguas. Otros prefieren distinguir a la “ciencia” subjetivamente entendida, como saber sistemático, propio del sujeto humano individual, de la “ciencia”, objetivamente entendida, que no es un saber sino un conjunto de proposiciones lógicas, una construcción que realiza la sociedad; pero una construcción a la que se le quitan los andamios y escaparates usados en la edificación y se despide también a los albañiles, electricistas que fueron los que establecieron las conexiones y fueron ensamblando y estos pasan a ocupar un lugar en la historia de la ciencia, como Einstein y sus dos teorías de la relatividad.
El autor nos comenta de lo que dice Constantino Tsallis: de que a los científicos les gusta hablar de lo que saben y en cambio a los filósofos de aquello que los científicos no entienden. Es imprescindible entonces que los investigadores tengan una idea del marco filosófico en que trabaja; así mismo, que conozca que sus enunciados descansan en suposiciones que de un modo u otro se ha cuestionado algún filósofo, el científico debe estar enterado de lo que dijo el filósofo y por que nos ha quitado la reconfortante sensación de seguridad.
Si no hay marco filosófico no hay integración con la historia y la cultura, no es eso lo peor sino que entre los científicos de pronto alguno descubre que existe la filosofía y no falta quien tras ilustrarse al respecto se sientan filósofos y publican sus apuntes en los que mencionan los pensadores mas ilustres sin tener nada nuevo que decir.
Este capítulo no enseña nada de filosofía, solo trata de que hagas ciencia con seso, y no convertirse en dogmático de la investigación al extralimitar sus alcances.
Marcelino Cereijido antes de concluir el tema nos nos refiere al tema que llama “la unidad del proceso mental”. Nos relata la forma en que vamos acomodando las cosas, como ejemplo utiliza la tesis que presentamos y defendemos de manera coherente; trayendo a
colación todo lo que apoya y dejando al lado lo que discrepa con ella, o discutiendo para demostrar su irrelevancia. A pesar de que esta tesis surge de una lucha de pros y contras, como si en nuestra cabeza tuviéramos un congreso de pequeños hombrecillos que debatieran entre si, defendiendo cada uno su idea, por eso la conclusión a la que se llega, es en realidad, es el fruto de un compromiso muy lejos de ser unánime.
Lo mejor que nos puede suceder es que un día escuchemos a esos pequeños hombrecitos que llevamos dentro y otros días a otros distintos, o que perezcamos de indecisión, paralizados por un democrático empate interior. Para estos fines adoptamos la analogía de Pascal y dar por hecho que la comunidad científica trabaja como si se tratara de un solo hombre que aprende continuamente, pero cuando miramos el tejido de ese trabajo democrático homogéneo y continuo, vemos que la coherencia no existe dentro de la personalidad de un solo investigador.
El autor nos lleva a el concepto del conocimiento, en cual se involucran procesos en búsqueda de la verdad, aun que no siempre se pudiendo llegar a ellos, el conocimiento que involucra llega ha nacer en un conjunto de ideas y suposiciones en las que se desarrolla y toma forma en diferentes las diferentes facetas de la investigación; enseñándonos de esta manera que no debemos hacer ciencia sin seso.




































Por Cecilia Cortés Cabal
Universidad Pedagógica Nacional

Erwin Lee Arena Galván

RESEÑA

CIENCIA SIN SESO LOCURA DOBLE

MARCELINO CEREIJIDO
SIGLO XXI


En el quinto apartado “¿Conocer?”, de la lectura Ciencia sin Seso, el autor se enfoca en darnos a conocer como se da desde tiempos más remotos a la actualidad, el descubrimiento del conocimiento como tal, es decir, como se la da a este una pauta para reconocerlo como verdadero e innegable, reconociendo los principios y emblemáticas que se interponen en la ciencia para llegar a la reafirmación de que un conocimiento es concreto.

Para comenzar, el autor nos menciona lo que se ha ido retomando en los capítulos anteriores sobre las innovaciones, postulados, etc., que se fueron dando para reafirmar que es la ciencia y que es el conocimiento sin tener una concreción formal. Así pues, nos menciona a la epistemología, que se encarga de reconocer y analizar la validez y naturaleza del conocimiento y nos menciona que también esta disciplina como sus ramas ha tenido controversias en cuanto a las nuevas ideas e imposiciones que a esta se le quieren adquirir o innovar.

Con mayor énfasis, Marcelino habla sobre la ciencia misma, comenzando por argumentar que los propios científicos se sienten más seguros del conocimiento que les brinda solo la ciencia pero en realidad no puede dársele toda la razón a esta, pues contextualiza, “la realidad en sí misma es indecible, incógnita, ininteligible”.

Seguido de esto, habla sobre la hipótesis científica, que se basa primordialmente en un modelo teórico y es seguido de una validación y una refutación, esta ultima refiriéndose a aquella comprobación que puede dársele por otro investigador y así concluir con que la investigación central es falsa. Todo esto adquiero una gran importancia puesto que con esto, el autor se basa para hablarnos sobre como la ciencia adquiere ciertas discrepancias que se basan en rectificar si el conocimiento dado por una investigación científica es veraz o no, diciéndonos que a cada investigación se le aporta una refutación. Con esto, retoma Marcelino a algunos autores como K. Popper, quien dice que una hipótesis retoma fuerza a medida que se le dan aportaciones que la apoyan aunque al final no puede demostrarse que es absolutamente cierta; también dice que para que una hipótesis sea científica, esta tiene que dar lugar a estudios que puedan comprobar que es falsa porque, señala que la virtud de una hipótesis es que pueda ser falseable.
Luego se nombra a Imre Lakatos, quien dice que no toda teoría refutada es necesariamente falsa, pues la misma comprobación (refutación) puede ser falsa también.

Otro gran autor que retoma gran importancia en el capitulo, es Thomas Kuhn, quien habla de que la ciencia se ocupa, más bien de “paradigmas”, mismos que implican no solo una hipótesis, sino también, un enfoque, una posición y una manera de operar. De aquí nace una idea muy importante en la lectura que habla sobre cuando un paradigma se impone, que implica un aspecto dogmatico, pues este paradigma rechaza, persigue y contradice las ideas científicas que se oponen a este y aquel que vaya en contra se diría que esta fuera de la ciencia “normal”. Entonces se produce una revolución científica que conlleva a tirar dicho paradigma y adoptar el nuevo con su compañía de hipótesis subsidiaras. Por consecuente a esta emblemática científica, dice Kuhn, la verdad no tiene sentido.

De igual manera este quinto apartado hace referencia de algunas posiciones y otros autores que hablan más que nada sobre la existencia, esto referido a la validez de la verdad absoluta del conocimiento.

Como cuestiones finales luego de la mención de algunos autores que hablan sobre observaciones socio-científicas, Marcelino menciona que no se niega que en el ámbito científico hay irregularidades, que ya se han mencionado (la imposición paradigmática) o que la visión del mundo que tenemos resulta de una construcción social, pero que eso no significa que la investigación y el saber sean meramente resultado de estas controversias.
Igualmente adjunta que es cierto que las teorías mueren al no funcionar y que cada aspecto de la ciencia ha sido motivo de análisis y reinterpretación.

Entonces concluye Marcelino, adjuntando que no es pretensión de este capítulo, enseñar nada sobre filosofía, sino que se haga ciencia con seso y no convertirse en un dogmatico de la investigación que pretenda extralimitar sus alcances.



Por último cabe mencionar como opinión, que la intención del autor en este quinto apartado del libro, es darnos a conocer de una manera concreta y enfatizada a la ciencia, cual es la verdad del conocimiento, como se desenvuelve este en el ámbito de la investigación y cuales son todas las discrepancias que este atraviesa a lo largo de muchas opiniones y postulados para llegar a tomarse en cuenta como verdadero, racional y absoluto.
Por lo tanto, Marcelino nos menciona una serie de postulados de algunos autores, con el fin de crearnos una idea más razonal de que es en ciencia cierta el conocimiento y que tanto es el grado de veracidad absoluta que este contrae, dejándonos de igual manera un gran interés por acércanos a la investigación con el fin de instruirnos y plantearnos tal vez, una propia ideología que nos indique a nuestra manera de que tan veraz es un conocimiento.

Para concluir, cabe rescatar que la forma de expresión del autor en este apartado es totalmente fuera de imposiciones, pues este nos habla inclusive de una ciencia que adquiere un carácter dogmatico y que contrae ciertas irregularidades y emblemáticas para las mismas personas que se desenvuelven de manera mas personal en esta área, y nos atribuye al final una opinión que menciona con el fin de que no caigamos en estos errores dogmaticos y estas controversias que han conllevado a delimitar los alcances de las investigaciones científicas que han inclusive perjudicado a aquellos que se desenvuelven en un área más arraigada a la ciencia.



































Por Erwin Lee Arena Galván
(Universidad Pedagógica Nacional)
1° Semestre Grupo: 1

CIENCIA Y SOCIEDAD

2 nov 2011

HERNANDEZ VILLANUEVA RESEÑA CAP 5

CIENCIA SIN SESO
LOCURA DOBLE
MARCELINO CEREIJIDO

¿CONOCER?


En este capítulo (quinto ¿conocer?), el autor nos plantea que con la comprensión de los capítulos anteriores nos quiere mostrar la forma actual de la ciencia, esta como un proceso histórico de estira y afloja entre empirismos descrito así por el mismo, que el conocer y la ciencia solo surgió, pero resaltando que la ciencia no lo vale todo.

Sin embargo hay una rama de la filosofía (epistemología), la cual se encarga de analizar específicamente la naturaleza, la generación y validación del conocimiento.

Así la ciencia teniendo como base el conocimiento y el método científico, y gracias a esto, los científicos resultan tan seguros de todo su conocimiento que les brinda la ciencia, pero como sabemos que lo que vemos no es sensaciones de impulsos eléctricos y químicos con respecto a los colores, como demostrar si el rojo en verdad es rojo, o como lo menciona Wittgenstein (gramática filosófica) si me decidiera a usar una nueva palabra en lugar de rojo ¿Cómo demostraría que la palabra adquirió el lugar de “rojo”? o a caso es una palabra que describo con el lenguaje inventado por la cultura a la que pertenezco-para representar algo que hay ahí fuera y que me produce el efecto rojo, se pueden pensar y describir muchas cosas producidas por el mi conocimiento afirma Wittgenstein, pero en realidad en si misma es indecible, incógnita, ininteligible.







Por lo que Wittgenstein nos convence de que ese conocimiento no es mas que una estructura gramatical, y es por eso que los filósofos que mantienen estas posiciones, dicen cosas como: “la ciencia absoluta constituida en mi y por mí, vale solo para mi”

De aquí que el papel de observador ha cobrado tal importancia, que en estos momentos hay quienes llegan a preguntarse cosas que en siglos anteriores hubieran parecido lunáticas; por ejemplo si el universo tiene las propiedades que le atribuimos por que nos otras las observamos (principio antropico).

El autor también nos da a saber que los científicos tampoco suelen preocuparse por la falta de definiciones estrictas, que la característica central de la ciencia es su sistematización, y que los investigadores solo se atiende a la coherencia interna del conocimiento en su campo particular del trabajo. Trabajando con métodos científicos o una hipótesis, los cuales pueden ser validados, refutados, irrefutados o confirmados, al llegar a comprobar la hipótesis o resultar valido o verídico el resultado del método científico.

Pero el autor nos menciona otro punto de vista el cual dice. Con toda humanidad. Debemos reconocer que la mayoría de los
investigadores son, por así decir, epistemólogos de entrecasa.
Ahora Thomas Kuhn nos insiste y señala que la ciencia no se ocupa de la verdad ni de la realidad sino de paradigmas. Lo cual implica no solo una hipótesis, sino todo un enfoque, una posición y hasta una manera de operar.
Nos menciona también que cuando un paradigma se impone, la comunidad científica acepta que encaje con dicha visión de las cosas: en cambio no solo rechaza los datos e ideas que lo contradigan y las preguntas inoportunas, sino hasta llega a perseguir a quienes osen presentar hechos discrepantes.
Para Kuhn, hablar de la “verdad” no tiene sentido, pues una proporción es “científica”
O deja de serlo cuando así lo sanciona el “establishment científico”

Por otro lado hoy también existen pensadores que afirman que la verdad existe, o como Paul K, que asegura que cualquier proposición es científica.

Otros prefieren distinguir la “ciencia”, subjetivamente entendida, como saber sistemático, propio del sujeto humano individual.

De tal modo que en este capítulo en autor nos trata de difundir las diferentes formas en que los científicos ven y describen la ciencia, para poder crear una inquietud , de que de verdad que es la ciencia, si surge con el conocimiento, si atreves de la ciencia podemos conocer, y si eso que conocemos es de verdad cierto o solo algo a lo que lo relacionamos con lo que creemos que es , y esto ¿para qué?- para poder tratar de que hagamos ciencia con seso y no convertirnos en un dogmatico de la investigación, sino una persona de la que le gusta hablar de lo sabe un científico como lo comenta Constantino Tsallis.


Un capitulo muy interesante ya que hay que conocer para hacer ciencia, y aquí el autor nos da conoces como surge la ciencia, conocer en realidad lo que es, para así poder realizar ciencia con seso.

Lidwsay Zazith Baeza del Oso RESEÑA CAP 5

En el quinto capitulo que lleva por nombre ¿Conocer? el autor Marcelino Cereijido habla principalmente sobre el conocimiento, como es adquirido, verdadero y comprobable. Es a partir de ese punto en que empieza a hablar acerca de la epistemología, introduciendo al lector al lector al verdadero objetivo de la epistemología con la ciencia, así como los métodos que sigue pues también nos menciona como es tomada esta rama de la filosofía entre los científicos hoy en día.
A lo largo de la redacción Cereijido nos menciona cuales son las etapas por las que debe pasar cada nuevo conocimiento antes de ser aceptado como valido io verídico. El epistemólogo debe considerar la hipótesis, validación, refutación, irrefutabilidad y confirmación para verificar que en conocimiento sea verdadero.
Kuhn plantea que la ciencia no se ocupa de la verdad ni de la realidad, sino es un paradigma, que implica no solo una hipótesis, sino un enfoque, y hasta una manera de operar. Por esa razón para Kuhn hablar de “verdad” no tiene sentido.
En cambio Wittgenstein habla del conocimiento como una estructura gramatical, formando dos bandos, por un lado los que pueden repetir los estudios y
verificarlos y por el otro lado los que hacen otros tipos de estudios para demostrar que lo que se dice en realidad es falso.
El objetivo principal de la epistemología es analizar la naturaleza, la generación y la validación del conocimientos, es decir estudiar desde el inicio, para dar la veracidad de ser un conocimiento cierto.
Por ultimo el autor habla de los filósofos que no tienen las armas para refutar a los científicos pues solo se han encargado de citar autores yo datos nada innovadores, motivo por el cual ningún científico llega a toparse con un filosofo que en realidad lo objete, y a su ves el filosofo no corre con el riesgo de encontrarse con un científico serio. El objetivo principal del autor al redactar este capitulo es hacer una invitación al lector para realizar ciencia con seso. Dejando de lado los dogmas impuestos y comenzar a hacer ciencia por nosotros mismos.

ISRAEL JIMENEZ MENDIETA RESEÑA CAP 5

RESEÑA DEL LIBRO: CIENCIA SIN CESO, capitulo cinco: ¿CONOCER?
MARCELINO CEREJEIDO

En los capítulos anteriores se habla de cómo se ha tratado de demostrar que la ciencia tiene una gran influencia de antecedentes históricos, y de posiciones teológicas que como sabemos tienen controversia por que se mezcla con la religión pero en este capítulo hablaremos de la relación entre ciencia y conocer.
Pues como muchos de nosotros sabemos la ciencia tiene gran relación con la filosofía y la epistemología ya que, son ciencias que se encargan de explicar y saber lo que ocurre en un determinado contexto por ejemplo de la naturaleza, y después de haber llegado a una conclusión se debe evaluar el conocimiento y determinar si es válido o no.
Muchos de los científicos están seguros de lo que establece su investigación y también mencionan que los epistemólogos son personas que solo están buscando peros que solo atentan contra los trabajos científicos.
Muchas veces la investigación debe de apoyarse de ciencias como la epistemología ya que existen muchas variantes que pueden ser importantes en la conclusión de una determinada investigación, y es donde la epistemología debe de buscar la verdad en ese trabajo para que con esto, se tenga una conclusión aceptada y verdadera.



Otra de las preguntas que resultan después de que los científicos presentan sus hipótesis y teorías es: ¿Qué es una hipótesis científica y como se valida?, para poder dar una respuesta a esto debemos de saber que una hipótesis es solo un modelo teórico que trata de la explicación de cómo funciona un determinado estudio, a esto los científicos lo llaman validación, pero aparte de tener la validación se hace la experimentación que respaldan a la hipótesis para observar cómo se llego a la conclusión de formar esa determinada hipótesis.
Otra de las cosas que se debe mencionar es que los científicos no deben de preocuparse para tener una definición concreta, y otra de las cosas importantes que debo resaltar es que cada trabajo científico dura un determinado tiempo y pues por más que se quiera apresurar el trabajo se debe tener la suficiente paciencia para realizarlo correctamente.
Otra de las cosas que los científicos mencionan es que, se puede decir que son epistemólogos ya que, también se encargan de buscar una verdad que parece que no es tan concreta como la de un epistemólogo, pero las hipótesis que presentan los científicos se van reforzando a partir de que se realizan investigaciones para llegar a un conocimiento verdadero.
Uno de los grandes científicos llamado Kuhn nos da una explicación de cómo es importante conocer y lo que
percibimos a través de nuestros sentidos, el menciona que no podemos tomar como falsa la teoría acerca de que, los puntos de un circulo están a la misma distancia del centro, para que podamos explicar esta teoría debemos tomar en cuenta muchos factores como por ejemplo la función del cerebro de cada persona ligada a los sentidos que es lo que nos está ayudando a determinar el espacio de los puntos.
Otra de las cosas importantes que hay que resaltar es el uso de paradigmas que es la manera con la que percibimos las cosas, pero cuando un paradigma se impone la ciencia acepta todo lo que se relacione con dicha investigación pero esto toma una cierta seriedad cuando se ha tenido una verdadera explicación en la investigación.
Como lo he mencionado en el análisis de capítulos anteriores es que la ciencia tiene un gran trabajo ya que, se debe conocer lo que se investiga así como analizar para poder llagar a la verdad para poder formar una teoría por ejemplo.
Muchas otras personas mencionan que, la ciencia debe tener un trabajo sistemático así como debe tener relación con la lógica.
También es importante tomar en cuenta el marco filosófico que, se encarga o tiene una pequeña relación en la formación de una teoría se debe tomar en cuenta el contexto en el que se está realizando la investigación pero la ciencia se debe fortalecer con ideas y teorías antes utilizadas para crear un conocimiento verdadero.

En conclusión, debemos tomar en cuenta que, al igual que una simple persona un investigador va aprendiendo al paso de su trabajo, muchas veces no se tienen las herramientas o conocimientos suficiente para poder explicarlo pero como se menciona en este capítulo es de gran importancia el conocer que es lo que se está haciendo como se está haciendo y para que se está haciendo, por ultimo menciono que, muchas veces el contexto es importante para una investigación pero la ciencia debe hacer a un lado todo esto y debe tomar en cuenta solo las pocos conocimientos que se tengan para poder preguntar, analizar y concluir con una teoría por ejemplo o con la explicación coherente de la investigación.
Muchas veces es complicado poder explicar cómo es la respuesta del nombre de una ciencia o el trabajo que implica, por eso me gustaría que analizaran una pregunta que un joven realizo a un gran sabio llamado Einstein: ¿Qué es la física? El solo contesto: ve a un laboratorio y observa por ti mismo que es lo que hacen los físicos: eso es física ¡pero no les preguntes a ellos!

1 nov 2011

Iraira Leudith Enriquez Torres

¿CONOCER?
En este capítulo nos menciona que los científicos como grandes profesionistas del conocimiento solo se preocupan y estudian particularmente sobre su trabajo y lo que deben de realizar en ese campo, no debe de ser así, menciona que debe de estudiar en lo cotidiano en las necesidades diarias.
Por esta cuestión ya anteriormente mencionada, Marcelino Cereijido nos dice que por esta razón la comunidad científica se dividió en dos pequeños grupos, con diferentes perspectivas científicas.
Marcelino Cereijido también nos explica que todo científico también puede considerarse como epistemólogos, hay que recordar que la epistemología es la ciencia que estudia a la ciencia, en términos generales es verdad lo que menciona este autor, porque los científicos es una parte indispensable y necesaria para la ciencia como esta de la misma.
Este texto habla sobre las hipótesis, muchos científicos han tenido diferentes de estos, y para que se vuelva una hipótesis científica debe de ser comprobada por diferentes científicos, nos menciona una ejemplo sobre Copérnico y su hipótesis de que la tierra no es el centro de la tierra muchos mencionaron que su teoría era falsa hasta que se comprobó.

Khun dice que la ciencia no se ocupa de la verdad, ni de la realidad absoluta, si no de paradigmas.
Paradigmas se puede definir como una forma de ver las cosas.
En este capítulo se encuentra un texto en el que nos dice que para diferentes autores la verdad no existe, esto me metió en una gran duda sin resolver, y lo puedo definir con una pregunta. ¿Si para muchos autores no existe la verdad, porque los científicos se empeñan en demostrarla? ¿En que se basan estos autores para hacer tal cuestionamiento?
Espero que al concluir con esta lectura mi pregunta se haiga concretado y tenga una respuesta amplia, y pueda ampliarme el panorama sobre la ciencia.
En lo personal a mí con este capítulo me surgieron dudas, que ciertamente con la lectura profunda y continua vas concluyendo esas dudas, pero al mismo tiempo te van surgiendo más y más. Estoy consciente de que al terminar este libro terminare con conocimiento pero también con dudas que tendré que resolver por mi cuenta y tendré que tener una dedicación para poderlas resolver.
Los pocos capítulos que eh leído, si me atrevo a recomendar este libro, no solo a aquellos universitarios que su estudia y formación es necesaria la ciencia, si no a todos aquellos jóvenes, para que tengan mayor conocimiento y sepan realmente lo que quieren ser en la vida y que profesión quieren realizar.

GLORIA IVETTE MONTAÑO ORTEGA RESEÑA CAP 5

RESEÑA

CEREIJIDO MARCELINO
CIENCIA SIN SESO, LOCURA DOBLE
Siglo veintiuno editores, México 1994, (58– 71 pp.)
Marcelo Cereijido, en el quinto capítulo de su libro, hace referencia a la evolución del significado de ciencia y conocimiento, así como aprender a hacer ciencia con seso y no convertir en dogmatismo a la investigación al poner límite a sus alcances.
Se basa en la epistemología donde los caracteriza por ser filósofos y que en sus discusiones intervengan otros como fisiólogos, antropólogos etc.
Menciona las consecuencias que ha hecho la polémica científica, desde cómo se ha generado el conocimiento, la desconfianza hacia éste y lemas anticientíficos.
Da a conocer la importancia de la observación en la actualidad. Nos muestra el proceso científico para llegar a una “verdad”, principalmente habla de la hipótesis como el modelo teórico, la validación es para probar la hipótesis a nuestra manera de ver las cosas, la refutación es la oposición de lo dicho en la investigación por otro investigador; la irrefutabilidad son los que apoyan la investigación, por último la confirmación es el estado que alcanza la hipótesis, pero el autor dice que hay otros investigadores que podrán generar otro modelo mejor y que poco a poco esos nuevos modelos, dejaran a un lado los que empezaron con esa investigación. Donde las teorías mueren de ineficiencia y van quedando de lado a medida que no funcionen, también de las creencias que donde la sociedad las acepta más que las investigaciones científicas.
Nos muestra los errores que comenten los científicos; tales como poner tiempo a sus investigaciones, lo cual para el autor, no debe ser así, ya que al definirlo al final no sabrá la sociedad a ciencia cierta lo que trato de definir el científico, plantea un ejemplo muy claro, “Darwin hizo muchas investigaciones de el origen de las especies, sin embargo ahora aun no se sabe específicamente que es especie”. La conclusión de Cereijido es que los científicos solo se atienen a la coherencia interna del conocimiento en su campo de trabajo.
Otra consecuencia que trae consigo las hipótesis es, que divide a los científicos en los que pueden repetir los estudios y comprobar que es verídica la hipótesis y los que pueden comprobar que es falsa, con esto menciona que los científicos no son conformistas ni felices, sin embargo no se puede demostrar que absolutamente sea cierta.
Da algunos ejemplos de diversos personajes referentes a lo que opinaban de las hipótesis.
Principalmente describe como Popper decía que la hipótesis debe comprobarse que es falsa, pero también menciona a Lakatos y su oposición a lo dicho por Popper ya que decía que esa refutación también podría ser falsa.
Incluye algunas opiniones acerca de la ciencia de varios investigadores, donde dicen que la ciencia es un paradigma ya que se basan en que es la forma en cómo se ven las cosas.
Habla de las restricciones que tiene la “verdad”, empezando a explicar porque la verdad no existe, seguidamente el surgimiento de pensadores que dicen que toda proposición es científica.
El autor se basa en lo anterior para describir de manera específica las diferentes posiciones, como el escepticismo (al haber examinado suspenden su juicio y son negativos), agnosticismo (los que sostienen que la razón humana es una total ignorancia), el cinismo (son indiferentes a lo que les rodea), relativismo (rechazan la verdad absoluta), nihilismo (dogmatismo de la negación radical de la posibilidad de conocer), solipsismo (niegan la existencia del mundo externo), con esto concluye que los
mismos científicos se cierran las puertas para conocer el auténtico significado de la verdad.
Rescata lo que plantea Polanyi, el cual señala que al conocer hay una contribución personal de quien conoce a lo que conoce y se concluye que todo pensamiento es personal y que es imposible separar lo objetivo de lo subjetivo.
Con las aportaciones que describe el autor sobre Polanyi, menciona como la ciencia fue adoptando un punto de vista relativista.
Hace referencia de que hoy muchos confunden a la ciencia como sistematización del saber, con la investigación y sociología o peor aun con lo político y económico.
Cereijido menciona que nadie niega que en el mundo de la ciencia haya practicas perversas, vicios ni que la visión del mundo que tienen resulte de una construcción social, pero también resalta que eso no significa que la investigación y el saber sea consecuencia de negociaciones y compromisos o de paradigmas impuestos.
Analiza como los conceptos de ciencia, conocer, saber, verdad etc., son análogas y ambiguas.
Describe como algunas personas definen la ciencia como un saber subjetivo propio del humano, por ello no lo consideran un saber sino un conjunto de proposiciones lógicas, realizada por la sociedad.
Hacer referencia, que a los científicos les gusta hablar de lo que saben, en cambio a los filósofos les gusta hablar de aquello que los científicos no entienden, por ello dice el autor que en la actualidad el conocimiento científico ha ido cambiando, ya que antes los investigadores encontraban a personas que no coincidieran con sus ideas y les decían que estaban equivocados y ahora se dice que esas personas se basan en suposiciones diferentes.
También hace una crítica a los científicos que con solo tener un poco de conocimientos filosóficos ya se creen filósofos, pero solo hacen publico lo que saben de otros filósofos reales, donde sus publicaciones no aportan nada nuevo sobre éstos, sino lo mismo, solo su biografía, por ello dice el autor que se llega a la deplorable en la filosofía de los científicos y ciencia de los filósofos.
Describe como la comunidad científica trabaja a lo largo de los tiempos como si se tratara de un solo hombre que aprende continuamente, pero cuando se mira se ve que la coherencia no existe ni siquiera dentro de la personalidad de un solo investigador.
A pesar de que el autor critica las contradicciones dentro de la comunidad científica. Tampoco quiere dejarlos en mal, simplemente quiere que uno como lector se dé cuenta que lo científico no es todo exactitud, sino también tiene sus pros y contras.
Concluyendo, el autor al redactar este capítulo, solo quiere que nos demos cuenta de la realidad científica dentro de su mundo, donde no todo es verdad, ciencia, comprobar, sino competir con los demás colegas.
También de cómo estos mismos están cayendo en dogmas científicos y donde se cierran las puertas de poder tener alcances más amplios.
Sin embargo, sus ejemplos de aportaciones de otros importantes investigadores, hacen que uno se dé cuenta de varios conceptos que hasta la fecha han estado inconclusos.
En mi opinión, es bueno que el autor nos cuente como es la realidad en el ámbito científico y no como otros autores, que nos pintan de color de rosa lo científico solo para poder dar un convencimiento favorable hacia este tema.

JACKELINE JUAN RESEÑA CAP 5

CIENCIA SIN SESO. CAPITULO 5
Este capítulo lleva por nombre ¿CONOCER? Donde Marcelino Cereijido nos habla sobre la ciencia y la epistemología, la percepción que tiene la una de la otra en cuanto al conocimiento y a las hipótesis que presentan.
Nos dice que la forma en la que conocemos la ciencia actualmente ha tenido un proceso de visiones del mundo que chocan entre sí.
La epistemología forma parte de esta ciencia puesto que ha generado tres consecuencias como lo es una mejor comprensión de como se genera el conocimiento, un sacudón a la confianza científica y lemas anticientíficos.
Entre los científicos y los epistemólogos se da una rivalidad por así llamarlo puesto que los científicos estando seguros de si ciencia piensan que los epistemólogos solo les inventan peros. Cuando lo que realmente piensan los epistemólogos es que se puede conocer un objeto pero las propiedades son del objeto o del observador es decir lo observado no es lo que no observado.
El autor nos menciona el proceso por el cual pasa una hipótesis científica la cual debe tener una validación donde se prueba que los experimentos la poyan y ninguna la pudo destruir; después pasa por una refutación o irrefutabilidad donde se puede demostrar que está equivocada o no respectivamente; finalmente tiene una confirmación.
Citando a otros autores en el texto se menciona que Karl Poper señalo que una hipótesis se va fortaleciendo a medida que mas investigadores encuentran hechos que la apoyen aunque nunca se pueda demostrar que es absolutamente cierta. Y para ser científica debe dar lugar a estudios que puedan demostrar que es falsa siendo esto último la virtud de una teoría.
Sin embargo ante esta suposición Lakatos dice que una teoría refutada no es necesariamente falsa pues la refutación misma podría resultar falsa.
En base a esto los científicos están seguros de que siempre habrá mejores modelos que suplan a otros hasta acercarse más a la verdad.
Aunque Kuhn nos dice que la ciencia no se ocupa de la verdad si no de paradigmas lo cual implica no solo una hipótesis si no un enfoque, una posición y una manera de operar.
Estos mismos paradigmas producen revoluciones científicas que consisten en tirar abajo un paradigma y adoptar el nuevo.
Así mismo muchos autores mencionan que la verdad no existe si no que cualquier proposición es científica, ante esto han aparecido diversas posiciones como:
* Escepticismo: suspenden todo juicio y encuentran el sentido de la existencia en la negación y el aislamiento.
* El agnosticismo: la razón humana y todo conocimiento desemboca en la ignorancia
* Cinismo: lo que pasa les es indiferente
* El relativismo: declara que la validez de un juicio depende de las
condiciones y circunstancias en que es enunciado
* Nihilismo: la negación más radical de la posibilidad de conocer
* Solipsismo: niega la existencia del mundo externo
Algunos filósofos mencionan “la ciencia absoluta, constituida en mí y por mí, vale solo para mí”; es decir que en todo acto de conocer va a depender de la percepción de cada persona ya que depende lo que ya conoce previamente y de la importancia que le dé a este nuevo conocimiento.
Otra cuestión que nos menciona Cereijido es que actualmente vemos la ciencia como sistematización del saber, como la investigación y su sociología o como el factor político/económico que genera.
Como en 1970 se menciono que la ciencia es política hecha por otros medios, es decir la visión del mundo que tenemos resulta ser una construcción social. Porque hay creencias que multitud de personas siguen con confianza aunque estas no representen ningún conocimiento científico.
Para empezar la concepción que tenemos de ciencia quizá sea equivoca, es decir esta palabra se ha usado en distintos conceptos como sinónimo de conocer, saber, pensar, verdad. Pero hay que tomar en cuenta que se conocen muchas cosas que los científicos no osarían a presentarlas como enunciados científicos.
Otro enfoque que se le da es como saber sistemático, que no es un saber sino un conjunto de proposiciones lógicas, una construcción que realiza la sociedad.
En general se menciona que es necesario que un investigador consulte lo que dicen los epistemólogos.
Como menciona Constantino Tsallis a los científicos les gusta hablar de lo que saben y a los filósofos les gusta hablar de lo que los científicos no entienden.
Por ello como en toda teoría siempre puede haber un agujero es importante que el investigador tenga una idea del marco filosófico en que trabaja, debe estar enterado de lo que dijo dicho filosofo y porque les ha cuestionada esa seguridad
En otras palabras el investigador debe tener conocimiento de todo por así decirlo, pero tener sus conocimientos claros y que le ayuden a su quehacer científico no que cuando descubran la filosofía e investiguen un poco ya se crean filósofos sin tener nada nuevo que decir.
Obviamente cuando se presenta una tesis se trata de hacerlo de la manera más coherente, trayendo consigo todo lo que la apoya y dejando de lado lo que discrepa, pero se debe tomar en cuenta que esta tesis surgió de una lucha de pros y contras, por lo que es normal que se cuestiona esta misma hipótesis y tenga nuevamente un proceso de pros y contras hasta su confirmación o refutación. La comunidad científica trabaja a lo largo del tiempo como si fuera un proceso de aprendizaje continuo.
Para poder comprender lo que es realmente ciencia se debe observar directamente lo que se hace en ella y no solo preguntar a los demás lo que es puesto que si no lo experimentemos no lo entenderemos y nos quedaremos con la percepción de los demás

BAUTISTA PACHECO JESSICA BEATRIZ RESEÑA CAP 5

Cereijido Marcelino.
Ciencia sin seso, locura doble, 5(¿Conocer?)
México, siglo veintiuno editores, 7° reimpresión 2011, 275 pp.

En este capítulo más que nada nos menciona sobre como conocer y nos habla de la epistemología.
Esta rama de la filosofía estudia el conocimiento del estudio científico.
La mayoría de los científicos se sienten tan seguros y a gusto con el conocimiento que les brinda su ciencia que, haciendo gala de una incauta omnipotencia, dan por sentado que los epistemólogos están inventando peros intrascendentes, podríamos decir que nos da a entender que no siempre los científicos de deben confiar con su conocimiento sino brindar la posibilidad que otras ciencias puedan entrar en ese conocimiento para mejorarlo.
Loa epistemólogos de este siglo también volvieron a preguntarse qué es después de todo una hipótesis y como se valida y se refuta.
Los científicos tampoco solemos preocuparnos por la falta de definiciones estrictas, se puede decir que no siempre se va a dar una respuesta muy exacta a cada

cuestión pero si u acercamiento a esta y por esta razón varios científicos darán diferentes respuestas pero a final de cuentas se tendrá una idea central del objeto.
A pesar de que una de las características centrales de la ciencia es su sistematización, los investigadores solo nos atenemos a la coherencia interna del conocimiento en nuestro campo particular de nuestro trabajo, por esta razón los científicos simplemente se centran en todo lo relacionado a su investigación y no dan hincapié a meterse en otras ciencias.
Más que nada en este apartado nos da ejemplos en donde nos explica la relación que existe entre la epistemología y la ciencia ósea los científicos. Es muy interesante saber que panoramas se abarcan para que un científico elabore sus teorías o que cuestiones toma en cuenta para que se aprueben.

Donaji Basurto Chávez. RESEÑA CAP 5

¿Conocer?
En este capítulo Marcelino Cereijido nos introduce a un análisis de las observaciones sobre la ciencia y su sociología. Comienza haciendo una crítica sobre los científicos que encuentran una postura y a partir de ella observan todo el mundo sin tomar en cuenta ninguna otra cosa ya que se sienten muy seguros y confiados con el conocimiento que les brinda su ciencia y partiendo de esta critica hace un recorrido sobre lo dicho por los epistemólogos a lo largo de la historia en la estructura del conocimiento.
Wittgenstein por ejemplo decía que al discurrir sobre ese cuadro que no es el mundo sino que solo lo representa se están obedeciendo reglas gramaticales, pero que la realidad en sí misma es indecible, incógnita e ininteligible. Es decir que para explicar lo que se percibe del contexto estas rigiéndote por conceptos aprendidos que representan un objeto o una característica del mismo.
Algunos otros se hicieron cuestionamientos acerca de lo que es una hipótesis científica y desenmarañaron todo el proceso requerido para llegar a ellas partiendo de la hipótesis seguida por una validación, posteriormente por una refutación y finalmente la confirmación. Ahora bien se decía también
que para que una hipótesis fuera científica tiene que dar lugar a estudios que la puedan tirar abajo. Karl Popper menciona que una hipótesis se va fortaleciendo a medida que mas investigadores encuentran hechos que la apoyan.
Por otra parte Kuhn decía que la ciencia no se ocupa de la verdad sino de paradigmas y que hablar de verdad no tiene sentido pues una proposición es científica o deja de serlo cuando así lo sanciona el establishment científico. Para Kuhn la manera de ver las cosas y la manera de operar de la política y la ciencia son una cosa muy parecida ya que obedecen a una construcción social específica. Sin embargo ¿Cuáles son los orígenes de la postura de Kuhn?
Actualmente podemos encontrar posturas que viajan desde la afirmación de que cualquier proposición es científica, hasta aquellas como el escepticismo, agnosticismo, cinismo, relativismo, nihilismo y solipsismo, o bien ideas como la de Polanyi que menciona que todo acto de conocer hay una contribución personal de quien conoce. Algunas de ellas se esfuerzan por conocerlo todo, existen otras donde después de este conocimiento se llegue a la conclusión de que todo desemboca en la ignorancia, entonces surgirán aquellos que se muestren indiferentes ante tal problemática y habrá quien diga que todo es relativo a condiciones y circunstancias o bien las que niegan la posibilidad de conocer y las que niegan la existencia del mundo externo ya que todo está en nuestra cabeza.
Sin embargo en todo este viaje por la diversidad de posturas cabe no perder de vista que es importante no confundir a la ciencia como sistematización del saber con la investigación y su sociología y por ende con todo el ruido que se ha hecho en torno a la relación de las cuestiones políticas y económicas.
“La investigación y el saber no son una simple consecuencia de negociaciones y compromisos impuestos por mafias académicas”
Se rescata una conclusión muy interesante de este apartado sobre la importancia de que el investigador tenga una idea del marco filosófico en el que trabaja, ya que es saludable que se mantenga informado de las cosas que aportan a su contexto social los psicólogos, sociólogos y antropólogos a la práctica científica para no caer en el error de convertirse en un dogmatico de la investigación.
En el momento en el que un investigador se encuentra empapado no solo de los conocimientos requeridos para el desarrollo y ejercicio de su rama, sino que a su vez conoce las necesidades, carencias y alcances en el ámbito social en el que se desarrolla, crece su apreciación y por ende su posible aportación al desarrollo del quehacer científico.
Para finalizar, hago mención de una idea que se maneja dentro de las líneas de este apartado la ciencia se puede tomar como un saber sistemático del sujeto así como un conjunto de proposiciones lógicas, el carácter subjetivo y objetivo de la ciencia no están peleados entre sí, sino que complementan y generan una concepción global acerca de su práctica.